Will Rodríguez

martes, octubre 20, 2020

De la tradición a la pantalla. El Día de Muertos mexicano en el cine*

Los días 1 y 2 de noviembre los mexicanos conmemoramos a los seres queridos que partieron al más allá. Se trata de una celebración masiva y pluriétnica que sincretiza creencias prehispánicas y católicas que nos unen y otorgan identidad. El primer día, el de “Todos Santos”, está dedicado a los muertos niños, y el segundo día, el de los “Fieles Difuntos”, a los muertos adultos. Antes de las etapas de Conquista y Colonia esta celebración se realizaba durante el mes de agosto en coincidencia con el final del ciclo agrícola del maíz, la calabaza y el frijol. Posteriormente, los grupos étnicos la trasladaron al calendario cristiano, fusionándola con los símbolos representativos de la religión católica.

Con el paso del tiempo, el Día de Muertos evolucionó hasta convertirse en una fiesta de sonidos, colores, aromas y sabores que en conjunto constituyen un emblema cultural, fuente creativa para los artistas de todas las disciplinas. En esta ocasión haremos un recorrido cronológico de la mano de las producciones cinematográficas que han recurrido al Día de Muertos como ambientación o motivo.

Que viva México, largometraje de Serguéi Eisenstein (EUA, México, URSS, 1932).

Iniciamos el recorrido con una propuesta inconclusa del director ruso Serguéi Eisenstein, artífice de El acorazado Potemkin, una de las joyas inaugurales de la cinematografía mundial. Su admiración por México, motivada por la obra de pintores como Diego Rivera y José Guadalupe Posada, le motivó a filmar en nuestro país una película que retratara lo más profundo de nuestra identidad y tradiciones. Fue así que diseñó la producción en cinco segmentos -Prólogo, Sandunga, Fiesta, Maguey y Epílogo-, pero el presupuesto se agotó y la película quedó inconclusa hasta que en 1979 el director soviético Grigori Aleksandrov recuperó el material para editarlo. Es en el Epílogo donde se ofrece una visión de lo que representa el Día de Muertos para el mexicano. No se trata de un simple registro audiovisual de las expresiones tradicionales, sino de una reinterpretación artística y documental. (Ver min. 1:17:43).


Macario, largometraje de Roberto Gavaldón (México, 1960).

Sin duda una de las películas más emblemáticas de la temporada de finados. Está basada en una novela de B. Traven, quien a su vez se inspiró en un cuento de los Hermanos Grimm. La adaptación del guion estuvo a cargo de Emilio Carballido. El papel protagónico fue representado por Ignacio López Tarso, aunque es sabido que el personaje fue creado para Pedro Armendáriz. Es la historia de un humilde leñador que recibe, en vida, proposiciones de Dios, el Diablo y la Muerte; y al decidir hacer un trato con ésta, obtiene un jarro de agua milagrosa que tiene la capacidad de curar cualquier enfermedad. Se trata de la primera producción mexicana nominada al Oscar. Entre los reconocimientos que obtuvo se encuentran: Premio al mejor actor del Festival de San Francisco, Nominación a la Palma de Oro en dirección y Premio a la mejor fotografía (Gabriel Figueroa) del Festival de Cannes, Mejor película hispanoamericana del Círculo de Escritores Cinematográficos de España y Diploma al mérito del Festival de Edimburgo. Este 2020, en pleno confinamiento por la pandemia de Coronavirus, el joven cineasta chiapaneco Woldemberg Pérez Zúñiga colorizó este filme originalmente producido en blanco y negro. Si bien toda la película representa una referencia constante a la muerte, contiene varias escenas que hacen alusión precisa al Día de Muertos. (Ver min. 5:10).


Mictlán. La casa de los que ya no son, largometraje de Raúl Kamffer (México, 1969).

Este filme participó en la Selección oficial de largometrajes fuera de concurso del Festival de Cannes. De temática prehispánica, con tintes antropológicos y alejada del folclorismo, la historia se ubica en la época del Porfiriato. Un joven aristócrata, cuya familia menosprecia las tradiciones mexicanas como la del Día de Muertos, se interesa por las costumbres precolombinas y consume peyote en un intento por adentrarse en ellas, lo cual lo lleva a conocer el Mictlán o inframundo mexica. No cuenta con videos o escenas de acceso libre en internet.

Mictlán en filmaffinity.com/mx/film743078.html

Bajo el volcán, largometraje de John Huston (EUA, 1984).

Basada en la novela homónima del escritor inglés Malcolm Lowry y protagonizada por Albert Finney, Jacqueline Bisset, Anthony Andrews, Katy Jurado e Ignacio López Tarso, la historia se desarrolla en los años 30 en la ciudad de Cuernavaca, Morelos, durante las festividades del Día de Muertos. Finney interpreta a un ex cónsul británico que sufre de comportamiento autodestructivo debido al alcoholismo. La película fue nominada a dos premios Oscar: Mejor actor principal y Mejor música (Alex North). (Ver tráiler).


Día de Difuntos. Los hijos de la guayaba, largometraje de Luis Alcoriza (México, 1988).

Aborda la tradicional costumbre de visitar el panteón durante el Día de Muertos. El único churro de esta lista de interesantes producciones, nos muestra a personajes de diversas edades y oficios que van a al cementerio para celebrar con comida y alcohol a sus familiares difuntos. El elenco está integrado por Pedro Weber “Chatanuga”, Manuel “Flaco” Ibáñez, Carmen Salinas, Adalberto Martínez “Resortes”, Fernando Luján, María Rojo, Ernesto Gómez Cruz, Leticia Perdigón, Edgardo Gazcón y Loló Navarro, entre otros. (Ver min. 31:10).


El árbol de Halloween, largometraje animado de Mario Piluso (EUA, 1993).

Basada en la novela homónima de Ray Bradbury, esta película producida por Hanna-Barbera suele transmitirse por Cartoon Networks durante la temporada de Halloween. Presenta las aventuras de un grupo de niños disfrazados que salen a pedir dulces durante la Noche de Brujas. Al llegar a una mansión misteriosa se ven en la necesidad de conocer el significado y el origen de sus disfraces. Uno de ellos es el “esqueleto mexicano”, por lo que la experiencia en este caso se concentra en la celebración del Día de Muertos. (Ver tráiler).


Hasta los huesos, cortometraje animado de René Castillo (México, 2001).

Uno de los cortometrajes con mayor presupuesto en la historia cinematográfica de México, realizado con la técnica Stop Motion que requirió más de 15 mil movimientos de los personajes de plastilina. Un hombre muere e ingresa con pánico al inframundo, en este caso representado como una taberna mexicana en la que canta una atractiva calavera Catrina. Con la ayuda del mezcal, la música y el ambiente, el hombre se relaja y comprende que estar muerto no es motivo de tristeza. El filme contó con la participación musical de Café Tacuba y Eugenia León. Obtuvo el Premio Fipresci del Festival de Annecy, el Premio del jurado del Festival de Cortometrajes de Palm Springs y el Ariel al Mejor cortometraje de animación. (Ver min. 5:50).


Frida. Matices de una pasión, largometraje de Julie Taymor (EUA, 2002).

Largometraje producido y protagonizado por Salma Hayek, quien por esta actuación obtuvo la nominación al Oscar. La historia gira en torno a la vida pública y privada de la pintora mexicana Frida Kahlo y sus relaciones con el pintor Diego Rivera, el filósofo León Trotsky y la fotógrafa Tina Modotti. La película también obtuvo otras cinco nominaciones: dirección artística, diseño de vestuario, canción, banda sonora y maquillaje, quedándose con la estatuilla en estas dos últimas categorías. De igual manera, ganó diversos e importantes reconocimientos en los Globos de Oro, los Premios BAFTA y los Premios del Sindicato de Actores. Saturada de elementos del colorido folclor mexicano, el filme incluye una escena en el Panteón Municipal de Puebla, donde se representa la tradición del Día de Muertos. Ahí los personajes de Frida y Diego (Alfred Molina) tienen una discusión. (Ver tráiler).



Once Upon a Time in Mexico, largometraje de Robert Rodríguez, (EUA, 2003).

Forma parte de la trilogía cinematográfica que incluye a El Mariachi y Desperado, películas de acción y balazos en un entorno mexicano. En este caso, se trata de una historia de venganza en la cual se aprecian secuencias con personajes ambientados y ataviados a la usanza del Día de Muertos. Los protagonistas son Johnny Depp, Salma Hayek y Antonio Banderas. (Ver tráiler).


El cadáver de la novia, largometraje de Tim Burton y Mike Johnson (EUA, 2005).

Aunque sus alegres personajes y colorido entorno provocan en el espectador cierta relación con nuestra celebración mortuoria, oficialmente esta película animada no es una referencia al Día de Muertos mexicano. Sin embargo, el director Tim Burton ha comentado en entrevistas que éste le inspiró a crear a sus personajes, pues en su natal Burbank la muerte se percibe como algo triste y oscuro: “El Día de Muertos es puro humor y celebración, una forma de vida”. La producción, que cuenta con las voces de Johnny Depp y Helena Bonham Carter en los roles principales, fue nominada al Oscar a Mejor película de animación. (Ver tráiler).


La leyenda de la nahuala, largometraje animado de Ricardo Arnaiz (México, 2007).

Cuento de suspenso ambientado en una celebración poblana del Día de Muertos a principios del siglo XIX. Trata sobre un niño que se orina cada vez que su hermano le cuenta alguna historia de terror. El espíritu de una bruja conocida como La Nahuala secuestra al hermano y entonces el niño asustadizo debe hacerse de valor para rescatarlo. Las voces de los personajes son de Ofelia Medina, Jesús Ochoa, Rafael Inclán, Manuel “Loco” Valdés, Germán Robles y Martha Higareda, entre otros. Obtuvo el Ariel a Mejor largometraje de animación. (Ver tráiler).


Día de los muertos, cortometraje de Ashley Graham, Kate Reynolds y Lindsey St. Pierre (EUA, 2013).

Una niña visita la tumba de su madre el Día de Muertos. Llora al ver la foto de ellas juntas y de repente es transportada a una fiesta mexicana con esqueletos muy amables, en especial el de una mujer que resulta ser su mamá. El video fue publicado en Facebook en 2014 y en Youtube en 2017, sumando más de siete millones de reproducciones. (Ver corto).


El libro de la vida, largometraje animado de Jorge R. Gutiérrez (EUA, 2014).

Comedia romántica y de aventuras, basada en la celebración del Día de Muertos en México. Un grupo de alumnos visita un museo que resguarda al Libro de la vida, el cual los transportará a mundos fantásticos y conflictos por resolver. Producida por Guillermo del Toro, cuenta con las voces de Diego Luna, Zoe Saldaña, Channing Tatum, Christina Applegate, Ice Cube, Kate del Castillo y Ron Perlman. Fue nominada al Globo de Oro al Mejor largometraje animado. (Ver tráiler).


Spectre, largometraje de Sam Mendes (EUA, 2015).

Esta entrega de la saga de James Bond el Agente 007 presenta desde el inicio la secuencia de un desfile del Día de Muertos en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Más de 1500 extras participaron en esta representación por demás interesante y cautivadora, la cual desembocó en una balacera y una peligrosa escena con helicóptero en pleno Zócalo capitalino. Tal fue el impacto de la producción que en años posteriores se han replicado varios elementos de dicho desfile en la conmemoración de los difuntos. Sin embargo, no es del todo cierto que gracias a la película se realiza el desfile del Día de Muertos, pues tenemos conocimiento de eventos similares previos tanto en la capital como en otras poblaciones del país. (Ver fragmento).


Batman vs. Superman. El origen de la justicia, largometraje de Zack Snyder (EUA, 2016).

Ben Affleck y Henry Cavill protagonizan esta historia en la que los dos superhéroes se enfrenten debido a un misterioso complot y en medio de una fuerte presión mediática. En una memorable escena ubicada en Ciudad Juárez, Chihuahua, Superman rescata a una niña de un incendio y la entrega a su madre entre una multitud caracterizada a la usanza del Día de Muertos. (Ver fragmento).


Coco, largometraje animado de Lee Unkrich y Adrián Molina (EUA, 2017).

Esta emotiva producción de Pixar es sin duda la que ha dado mayor realce y difusión al Día de Muertos mexicano a nivel internacional en los últimos años. Cuenta la historia de Miguel, un niño que sueña con ser cantante, pero su familia se lo prohíbe. Al tener acceso a una guitarra que reconoce como la misma de una foto del altar de muertos de su casa, es transportado al inframundo, donde se ve en la necesidad de rescatar del olvido a su tatarabuelo, regresar al mundo de los vivos y realizar su sueño. La película se hizo acreedora a numerosos reconocimientos, entre ellos el Oscar, el Globo de Oro y Premio Annie a la Mejor película animada. Al mismo tiempo, la canción original Recuérdame se convirtió en un éxito y obtuvo el Oscar y múltiples nominaciones en premiaciones y festivales de cine. (Ver video).


Día de Muertos, largometraje animado de Carlos Gutiérrez (México, 2019).

Su estreno, previsto en 2017, fue pospuesto dos años debido a la fuerte presencia de Coco. Se trata de la historia de Salma, una joven que ignora quiénes fueron sus padres, por lo que estos nunca visitan su ofrenda de muertos. Sin embargo, con la ayuda de Jorge y Pedro, logra adentrarse al inframundo siguiendo unas pistas que seguramente la llevarán a conocer la identidad de sus padres. La segunda parte de esta historia está programada para 2021. (Ver tráiler).


Día de Muertos. Lago Pátzcuaro, cortometraje de Mónica Álvarez (México, 2019).

Forma parte de una serie de cortometrajes producidos por la compañía tequilera José Cuervo en el marco de una campaña que promueve las tradiciones y costumbres familiares de las comunidades mexicanas. Ofrece un panorama de la celebración del Día de Muertos en Pátzcuaro, una de las más icónicas del país. Fue estrenado en el Festival Internacional de Cine de San Diego. (Ver corto).



*Videoconferencia impartida el jueves 29 de octubre de 2020, 19 horas, en el Colegio de Contadores de Yucatán. A.C.

Investigación y redacción: Will Rodríguez, con información de Cdi.gob.mx, De10.com.mx, Encuadres.com.mx, Filmaffinity.com, IMDB.com, Mexicanadecomunicacion.com.mx, Milenio.com, Nacion.com, Sandiegored.com, Sandiegouniontribune.com, Unesco.org, Verne.elpais.com, Wikipedia.org y Youtube.com.



Expo Transición


 

El maravilloso ingrediente de la literatura

 

Cuando hablo de cocina, al hablar de cultura, no cometo un disparate. La cocina no sólo es una manera de nutrirse, de alimentarse, sino que es una ciencia y sobre todo es un arte. Además, la cocina acompaña a los hombres en una de las formas más altas de la civilización: el convivio. (Octavio Paz).

Al regresar a Yucatán después de casi 15 años, los mejores hasta entonces de mi vida literaria y profesional, creí que las puertas del éxito laboral se abrirían de par, con todo y alfombra roja de bienvenida, pero no fue así. Enfrenté inútiles antesalas, personas atrincheradas en cargos indeseables, los pies de amigos que no lo eran, funcionarios sin ética y visión… Tuve, por otro lado, una que otra propuesta de muchas horas y poco sueldo. Algunas de ellas acepté. “Aquí se trabaja por proyecto”, me dijeron, y comprobar que eso era cierto fue decepcionante para alguien acostumbrado a un sueldo fijo y muchas prestaciones. Cierto es que no todo fue gris en esa etapa, pues se me presentaron buenas oportunidades que supe aprovechar y de las que me siento realmente orgulloso. Pero todo era efímero, temporal.

Necesitaba realizar alguna actividad que disfrutara y me permitiera salir adelante. Fue entonces que, bajo la consigna de que “la necesidad es la madre de la creatividad”, comencé a inventar trabajos donde no los encontraba, y recurrí a una de las mayores pasiones de mi vida: la cocina. Lo que durante varios años estudié y desarrollé en Ciudad de México a manera de hobby, ahora sería aprovechado como un medio de subsistencia, recurriendo a la literatura otro de mis grandes quereres como un maravilloso ingrediente. De ninguna manera pretendía inventar el hilo negro, sino inyectar fuerza y pasión a una de las actividades más elementales del ser humano.

Cocinar es transportarse del fuego primigenio de la leña al calor magnetrónico del microondas, y viceversa; es preservar la sazón de las abuelas y proponer al paladar nuevas alquimias. Cocinar es ciencia, es arte y es amor al gusto propio y al ajeno. Y lo mejor de todo es descubrirte sonreír mientras cocinas.

Entre los proyectos que he desarrollado con el maridaje de literatura y gastronomía se encuentran cursos, clases-muestra y conferencias para diversas instituciones, así como cenas temáticas, ofrecidas en mi terraza, con base en los libros El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra; Como agua para chocolate, de Laura Esquivel; Harry Potter, de J.K. Rowling; y Las mil y una noches, recopilación atribuida a  Abu Abd-Allah Muhammad el-Gahshigar. También he recurrido a la cinematografía y la historia para ofrecer menús basados en películas y la tradición culinaria de algunos países.

En tiempos de pandemia, además de la labor que realizo desde 2014 como docente de literatura, desarrollo el proyecto Las cocinas de México y el mundo en tu mesa, en el que ofrezco comida para llevar: un fin de semana con algún platillo representativo de un estado de nuestro país, y el siguiente fin con algún guiso emblemático de otra nación. En los anuncios que promuevo a través de redes sociales siempre incluyo el enlace a algún video o documental relacionado con el platillo de la semana.

En el futuro inmediato, por invitación del Centro Cultural Regional del ISSSTE, impartiré un curso en línea de cocina y literatura, en el que leeremos fragmentos de algunas de las obras mencionadas, haremos ejercicios de escritura con base en ingredientes y elaboraremos platillos en tiempo real.

Si bien todavía estoy muy lejos de lo que considero que es el éxito, trabajar con ambas especialidades me da la tranquilidad y la alegría que nunca encontré en un puesto de escritorio. Mi lugar está en la cocina y en la incierta perspectiva de una hoja en blanco.

Colaboración para Lectámbulos

martes, septiembre 08, 2020

Yo escribo




 

miércoles, mayo 15, 2019

Taller literario de creación y análisis


domingo, abril 21, 2019

Festival Internacional de Artes y Literatura Balún Canán 2019


Un intenso programa de música, teatro, artes visuales, danza y letras, pero sobre todo una gran oportunidad de convivencia con la gente de Comitán y comunidades de La Trinitaria, Las Margaritas, Las Rosas, Amatenango de la Frontera, La Independencia, Lagos de Colón y el Ejido Rubén Jaramillo. En este último fue gratificante apreciar la labor del comisario Fernando López, quien ha implementado programas ecológicos y culturales que involucran a niños, jóvenes y adultos. Ahí fuimos invitados a sembrar plantas que mañana serán árboles. Mi primera participación en el festival consistió en una mesa de lectura de poesía y narrativa ante alumnos y docentes de la Universidad Mariano N. Ruiz. Posteriormente, en el restaurante Sensé Bistró, presenté "Duelos y quebrantos. La cocina de El Quijote", sesión en la que hablé de la relación de la máxima obra de Cervantes con la cocina española de los siglos XVI y XVII, y preparé un sencillo guiso para su degustación entre los asistentes. Por último, en el Ejido Rubén Jaramillo, pude leer a los niños algo del trabajo reciente e inédito que he realizado con la pintora yucateca Lucina Castillo. Tres días mágicos de encuentros y reencuentros con artistas y amigos de Argentina, Chile, España, Finlandia, Guatemala, México y Uruguay. Fue un festival inolvidable que guardaré por siempre en el corazón. Mil gracias, amigo Arbey Rivera, por tan ardua, noble y engranada labor de organización junto con el equipo del Puente Cultural del Sur Sureste: Alejandra Constantino, Ricardo Ramírez Alfonzo, Sergio Peña, Ismael Pérez, Jorge Muñoz Florio, María de la Flor y Silenii San Gabriel. Estuvimos muy bien atendidos y coordinados. Agradezco de manera especial a Érica Millet Corona, directora de Sedeculta Yucatán, por su invaluable apoyo.

miércoles, marzo 20, 2019

Tributo a La India


Noche de gastronomía, música y cine de La India.
MENÚ:
-Nimbu pani (bebida de limón con agua de rosas).
-Pakoras (vegetales fritos con harina de garbanzo).
-Dhal (sopa de lentejas con coco y tamarindo).
-Curry de cordero con espinacas.
-Opción vegana: Curry de coliflor.
-Arroz con coco y almendras.
-Lassi (frutas con yogurt y especias)
-Té de jengibre y canela.
-Descorche gratis.
Costo: 400.00 p/p, depósito del 50% como reservación (límite jueves 17), Scotiabank tarjeta nómina 5579 2091 2763 7541 a nombre de William H. Rodríguez Manzanilla.
Lugar: 52-D 425 entre 25-A y 27, Nuevo Yucatán, Mérida.
Fecha: Sábado 19 de enero, 20 horas.
Informes: Inbox, WhatsApp 9992180709.
Anfitrión: Will Rodríguez, escritor y cocinero.

Cena mágica de Harry Potter


Platillos del Gran Comedor de Hogwarts.
MENÚ:
-Bebidas: Sangre de dragón y Jugo de calabaza.
-Hummus de guisantes con pan de mantequilla.
-Pavo asado relleno de arándanos y salchichas.
-Coles de Bruselas con zanahorias y comino.
-Pastelillos de caldero.
-Cerveza de mantequilla
-Descorche gratis.
Costo: 300.00 adultos, 250 niños. Depósito del 50% como reservación (límite viernes 15), Oxxo o Scotiabank tarjeta nómina 5579 2090 7756 7391 a nombre de William H. Rodríguez Manzanilla.
Lugar: 52-D 425 entre 25-A y 27, Nuevo Yucatán, Mérida.
Fechas: Sábado 16 de marzo, 20 horas. Domingo 17 de marzo, 19 horas.
Informes: Inbox, WhatsApp 9992180709.
Anfitrión: Will Rodríguez, escritor y cocinero.

martes, marzo 19, 2019

A paso firme sobre Montejo Boulevard



Montejo Boulevard es un libro de cuentos disfrazado de plaqueta. En sus 36 páginas aprisiona, en tipografía e interlineado diminutos, dos cuentos largos y uno breve que ameritan un mejor cuidado editorial: un libro con lomo y papeles de calidad similar a la de los textos. Daniel Sibaja es un joven escritor que escribe como un literato de larga trayectoria. Seguramente si algún incauto leyera estos cuentos sin conocimiento de su edad, imaginaría a un autor más experimentado. Sus referencias literarias, musicales y cinematográficas, como punto y aparte de la complejidad del fondo y de la forma, provocan sensaciones en blanco y negro que muy pocas veces brinda la literatura hecha por jóvenes. Estrellas del arte mundial como Scott Fitzgerald, Gustavo Adolfo Bécquer, Robert Schumann, Ella Fitzgerald, Louis Armstrong y Woody Allen saltan entre las líneas de estos cuentos como testigos de la sapiencia del autor y sus personajes.
La lectura de Montejo Boulevard va de menos a más en cuanto a la agilidad de los textos, es decir, la exigencia de concentración requerida para el entendimiento de las historias se relaja con el paso de las páginas. El primer cuento es intelectual y complejo, el segundo es intelectual y el tercero es inteligente. Los tres tienen la característica de desarrollarse en la ciudad de Mérida, aludir música de jazz y que sus protagonistas son escritores o aspirantes a escritores en conflicto existencial y económico. Otra característica en común es la ausencia de finales felices, aunque siempre cuentan con la sublime terquedad de la esperanza. Llama la atención la diversidad estilística aplicada en cada cuento, lo cual para algunos lectores exigentes pudiera representar una falta de integridad. Sin embargo, lo que el autor hizo fue aplicar la estructura y el tratamiento adecuados a cada historia.
En Revelación Shirtwaist, el primero, un grupo de artesanas afronta la explotación por parte de sus patrones en el esclavizante negocio de la venta de textiles; en clara evocación a la muerte de casi 150 obreras huelguistas en una fábrica neoyorquina de camisas, en 1911, el personaje de Alejandra hilvana su historia entre retazos de lino y manta. El segundo cuento, el cual otorga título al libro, se desarrolla en una cosmopolita y por momentos enigmática ciudad de Mérida, donde el músico, poeta y loco Ligerito Rodríguez intenta cerrar el círculo de su errante vida en torno al más representativo monumento del Paseo de Montejo y uno que otro centro cultural alternativo. Por último, en 12 horas de lluvia en el Rainy Day Jazz Music, un estudiante de letras y amante del café consigue empleo en una cafetería, gracias a lo cual su creatividad se alimenta de las situaciones reales e imaginarias con clientes y compañeros de trabajo; pero el afán de sobresalir en el mundo de las letras lo sumerge en un estado permanente de divagación que lo lleva a perder el empleo y reconocer que en la literatura, como en la vida, nunca dejamos de aprender.
Parte fundamental de estas historias es la nítida ambientación de una Mérida progresiva y compleja, atractiva para todo tipo de personas. A diario recibe gente de diversas latitudes que viene de paso o a establecer su permanente residencia. Por ende, resulta inevitable el surgimiento de expresiones inéditas de convivencia que el autor ha sabido dimensionar en el aspecto literario. Abordar esta problemática no es un acto de regionalismo, sino de universalidad. Los personajes son fácilmente reconocibles en el ir y venir de la vida en la ciudad. Para quien no tenga contacto directo con artistas suburbanos y alternativos, o simplemente escritores atormentados, la lectura de este libro puede constituir una interesante experiencia voyerista. Y quien conozca de cerca a este gremio del arte puede identificar divertidos elementos de complicidad.
Montejo Boulevard es la primera publicación formal e individual de Sibaja, quien pertenece a la generación de novísimos escritores yucatecos, nacidos a finales de la década de los 90, un grupo que se distingue por su inteligencia, aplicación y compromiso con la literatura. Con este libro y sus anteriores publicaciones en revistas y medios electrónicos, Daniel avanza a paso firme en el maravilloso mundo de las letras.
Daniel Sibaja (Mérida, México, 1997) es alumno de la Licenciatura en Literatura Latinoamericana en la Universidad Autónoma de Yucatán, egresado del Centro de Educación Artística Ermilo Abreu Gómez del Instituto Nacional de Bellas Artes. Coeditor de Ediciones O, forma parte del consejo editorial de la revista Bistró. Ganador del Concurso de Cuento Breve de la VI Feria Nacional del Libro INBA-CEDART 2015. Becario del Programa Jóvenes Creadores de Estímulo a la Creación y el Desarrollo Artístico de Yucatán, en la categoría de Cuento. En 2018, Montejo Boulevard fue seleccionado para su publicación mediante la convocatoria a Primera Edición de La Comuna Girondo.

lunes, agosto 06, 2018

Stranga muzikoj, magia utopio (Una extraña música, una mágica utopía)


De un cerebro llamado Zamenhof, hace 125 más seis años nació un pueblo que también era un idioma. En él cohabitan ciudadanos del mundo, aventureros de identidad forjada con tierra que absorbió la sangre vertida al ser paridos, fuego que incendia corazón y pensamiento, agua que alivia la resequedad de sus voces, aire que oxigena creatividad a la belleza. Esperanto le llamaron, y fue ahí donde Daniel Medina soñó, 125 más cinco años después, con Una extraña música que ahora nos convoca a descifrar.
Pero ¿acaso es posible comprender un lenguaje extraño en el primer contacto, identificar voces después de mucho tiempo, interpretar el canto de un cardenal que vuela por los puntos cardinales de Yucatán y América del Norte? (Escucha su canto en https://www.youtube.com/watch?v=84ARxFe7u3I&app=desktop). Daniel cree que sí y le apuesta a la utopía en complicidad con el poema. Y en eso estamos de acuerdo, pues desde esa perspectiva cualquier hijo de vecino, con un toque de sensibilidad, es capaz de descifrar los más diversos códigos.
Él cuenta que este libro trata fundamentalmente del lenguaje a partir de la posibilidad de habitarlo y del hecho de que somos lo que hablamos. Para abordar el tema empleó el concepto del Esperanto (idioma formulado por L.L. Zamenhof a finales del siglo XIX) como un lenguaje más cercano a la utopía que a la comunicación, planteando un viaje en el que la voz poética recorre espacios y reflexiones. Su recorrido inicia en la realidad (un sitio llamado Zamenhof, como el creador del idioma) y concluye en la no-aparición de la utopía, un lugar llamado Esperanto. Ello a partir de la premisa de que la poesía y el Esperanto son en síntesis lo mismo: “querer decirlo todo y siempre concluir en el fracaso”.
No obstante, en el epígrafe global del libro, Daniel retoma las palabras de Umberto Eco para revertir el sentimiento de decepción: La historia de las lenguas perfectas es la historia de una utopía y de una serie de fracasos. Pero nadie ha dicho que la historia de una serie de fracasos resulte fracasada. Esto es tan cierto como el disfrute de cada poema de Una extraña música, donde cohabitan de manera anónima voces de poetas como  Paul Verlaine, Octavio Paz, Efraín Huerta, Ramón López Velarde, María Baranda, Pablo Neruda y Jeremías Marquines, versos camuflados e incluso mimetizados con el encantador ritmo y la agradable estética del autor que los reúne. Aquí la finalidad de los intertextos es nutrir el concepto del Esperanto como un lenguaje universal. Parte de este experimento camaleónico fue la reescritura de un fragmento de Piedra de sol, enorme texto del Nobel mexicano.
Son 12 los poemas que integran este breve y mágico libro: breve por extensión, aunque infinito por conexión, y mágico por el poder de transportarnos a nuestras ciudades más íntimas y universales, aquellas donde convergen las pasiones con los cuatro elementos de la naturaleza y una enervante oferta paisajística de árboles, desierto, mar, nieve, guerra y paz. Esperanto, como hemos dicho, es lengua y pueblo, pero en un momento inesperado puede apersonarse, tal como sugieren los versos siguientes:

Voy por tu cuerpo como por el mundo, Esperanto
y tengo la certeza del camino ante la falta de que existes
vestida del color de mis deseos
cubierta de los pies hasta la boca de la noche.

Por otro lado, los juegos de palabras e imágenes son vertidos en cada página con luminosa musicalidad, reforzando la idea de que uno es lo que transmite a través de su lenguaje, y a la par queda claro que no es necesario ser un erudito de la literatura para poder vivir la poesía…

Es cierto:
cuando uno viaja tan lejos y tan solo
va siempre a la deriva.
Porque los puntos cardinales de la brújula son dos.
Puntos cardenales. 
Cardenal la piedra con su materia intacta
y cardinal el pájaro terrestre.

A partir del premio obtenido en 2017, Una extraña música ha recorrido un periplo fragmentario y en conjunto por diversos portales y suplementos literarios de alcance nacional e internacional, como es el caso de The Ofi Press, de Jack Little, edición bilingüe con la traducción de Don Cellini. Es en 2018 cuando este poemario se publica en su versión física y final o casi final, como aclara Daniel bajo el sello de Sombrario Ediciones, editorial jalisciense dirigida por Enrique Carlos. El tiraje es de 200 ejemplares que forman parte de la bella colección Cuadernos de humo.
Daniel Medina es también autor de los poemarios Mímesis para gusanos y Casa de las flores. Obtuvo el Premio INBA-CEDART de Poesía 100 Años de Letras Mexicanas 2014, el Premio Nacional de Poesía Joven Jorge Lara 2014, Mención Honorífica en el Premio Internacional Caribe-Isla Mujeres de Poesía 2015 y el Premio Peninsular de Poesía José Díaz Bolio 2017 por Una extraña música. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, albanés e italiano.
Estamos frente a un poeta que ha iniciado el camino con fuerza sorprendente. Apuesto que su vicio por la lectura y notable capacidad de asimilarla y reinterpretarla lo posicionarán en un lugar tan alto como el de los escritores que admira.